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martes, 20 de octubre de 2009 |
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Russell Shorto Duomo Ediciones, SL, Barcelona, 2009 Este libro es un claro ejemplo de que el tema no suele ser el problema para que una lectura resulte insufrible. Incluso la complejidad de la ciencia y la abstracción de la filosofía pueden resultar entretenidas si se cuentan con ingenio y ocurrencia, si se administra bien la oportuna dosis de ideas generales y anécdotas jugosas. A partir de una oportuna selección de hechos y personajes relacionados con los avatares de los huesos de Descartes, vamos asistiendo, como sin notarlo, al sinuoso desarrollo del moderno pensamiento europeo. Las uniones y disociaciones entre razón y fe, mente y cuerpo, tienen una ejemplar muestra en el cuerpo y la Cabeza de Descartes. Tras su muerte por pulmonía y entierro en tierras suecas en 1650, el cráneo del filósofo que inaugura la modernidad gozará de un peregrinaje que se inicia con un robo en 1666 y acaba, por el momento, con su estancia en el Musée de l'Homme, el gran museo de antropología de París. Entre medias, aparecen funcionarios, empresarios de casinos, hombres de ciencia, pseudorrevolucionarios, monarcas, poetas,... Y al hilo de la reconstrucción del itinerario del cráneo y de las reliquias, nos vamos enterando tanto de la intrincada e imparable difusión del cartesianismo, como de la construcción de la ciencia moderna, con sus luces y sus sombras. |
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viernes, 09 de octubre de 2009 |
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No paramos de inmiscuirnos en la realidad. En nuestra Cabeza bullen opiniones sobre lo que oímos, vemos, sentimos. Esto nos entusiasma, aquello nos indigna. Nuestros mundos interiores (el “aquí dentro”) están llenos de apreciaciones sobre lo que acontece pero sólo a unos pocos concedemos la habilidad pública (el “ahí fuera”) de enjuiciar la marcha del mundo. Políticos, periodistas, publicistas, tertulianos y algunos sabios ocasionales se arrogan, con nuestro consentimiento, la capacidad profesional de opinar en nombre de los demás. Y es que, claro, opinar públicamente y con juicio no es cosa sencilla. Es posiblemente la habilidad más compleja que tenemos como ciudadanos y ciudadanas a la hora de expresarnos. No se trata sólo de mostrar el agrado o el desagrado respecto de una cuestión de actualidad, sino de sostener y defender ante los demás nuestras ocurrencias. Y aquí nos solemos achicar ante la complejidad de la tarea. Como sucedáneo, nos acostumbramos a utilizar el volumen para imponernos o el silencio para consentir. 
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lunes, 21 de septiembre de 2009 |
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John Ajvide Linqvist Espasa Calpe, S. A., Madrid, 2008
¿Qué da más miedo? ¿La palidez de una niña misteriosa y nocturna o la nívea blancura de un adolescente solitario? Es este un libro peculiar e inquietante. Conforme avanza la historia lo que más tememos es la terrible normalidad de los personajes y del lugar que habitan: Oskar, un chico acosado al que le gusta coleccionar recortes de prensa sobre asesinatos; Eli, "niña" nueva en el vecindario con un comportamiento extraño: no tiene frío, huele a óxido y es muy fuerte aunque parece muy frágil; Hakan, antiguo profesor de sueco y actual ángel guardián de Eli; Tommy, vecino de Oskar de vida subterránea. Como dice Clara Sánchez respecto de la apreciada adaptación cinematográfica, todo en esta historia es pura supervivencia: todos necesitan ser invitados para entrar. La sangre y el alcohol son los salvoconductos imprescindibles para sobrevivir en Blackeberg, un lugar planificado para vivir, sin historia, que no se ha desarrollado de forma natural. Esta balbuciente conversación entre Gösta y Lacke, dos borrachines locales, nos revela el peso de lo cotidiano: “-(…)Aquí. Toda la mierda. Blackeberg. Todo. Estas casas, las calles por las que andamos, los sitios, las personas, todo no es más que una única gran enfermedad endiablada, ¿entiendes? Hay algo que está mal. Se imaginaron el sitio, planificaron todo para que fuera…perfecto, ¿no? Y de alguna jodida manera se equivocaron. Alguna mierda. Como si…no puedo explicarlo… como si hubieran tenido una idea de los ángulos, o lo que sea, joder, ángulos en los que tuvieran que estar las casas, en relación con las demás ¿no? Para que hubiera armonía o algo así. Y entonces (…)se produjo un pequeño fallo desde el principio y después se hizo más grande. (…) Aquí hay algo que no funciona, ¿entiendes? (pág. 320) |
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domingo, 13 de septiembre de 2009 |
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de Lucía Baquedano Azcona Editorial SM, Madrid, 1986  Para nosotros el mundo es tan fácil, tan cómodo, tan ameno… Pero esto es así porque nos empeñamos en tapar el sol con un dedo y no queremos ver la ayuda que los demás necesitan. Hay muchas personas en otro lugares que necesitan de nosotros, de nuestra ayuda, porque quieren ser alguien, quieren estudiar y ser felices. Esto es lo que les ocurre a los personajes del libro: necesitan la ayuda de la nueva maestra, Muriel. Pero… ¿cómo sería la vida para nosotros si de repente nos dijeran que nos tenemos que marchar a un pueblo sin lujos ni comodidades? Pues eso le ocurre a esta chica, que tras vivir en un mundo lleno de lujos y rodeada de los suyos, la trasladan para ejercer su profesión de maestra en un olvidado pueblo, que al principio no le gusta nada. La gente allí es muy cerrada, desconfiada y egoista. |
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